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Autoridades de Buenos Aires, tratan de limpiar un barrio, que se ha llenado de prostitutas…hay muchas dominicanas entre ellas.

Fiscales, policías y funcionarios del gobierno porteño han comenzado ayer a buscar una solución a la problemática que inquieta a los vecinos de Flores: una importante zona roja para la prostitución, donde la oferta de sexo en la vía pública y la presunta explotación de mujeres en albergues transitorios y hoteles del barrio causan a diario un sinfín de conflictos.

El fiscal general adjunto de la ciudad, Luis Jorge Cevasco, se reunió ayer con vecinos de Flores y admitió que el tema de la prostitución en la zona es un “problema de difícil solución, por lo que expresa el Código Contravencional”, aunque propuso una participación más activa de la policía.

“Como primera medida buscaremos que la policía haga un trabajo de persuasión de la actividad de prostitución para desarmar ese circuito de las calles, pero la ley no protege a los vecinos: desde enero de 2005 sólo un caso de prostitución ha tenido condena firme en la ciudad”, dijo Cevasco a LA NACION.

También un funcionario policial radicó una denuncia ante la Justicia y pasado mañana se reunirá con el diputado porteño Daniel Amoroso, del bloque Juntos por Buenos Aires, -impulsor de un pedido de informes al gobierno porteño por el estado de 26 albergues transitorios y hoteles de la zona-, para que el legislador colabore con datos y testimonios, además de indagar a los vecinos.

La cuestión es que el circuito de la prostitución sentó sus reales en Flores de día y de noche. Allí, según denuncian los vecinos, mujeres de nacionalidad dominicana -muchas indocumentadas, probablemente- desembolsarían hasta 50 pesos diarios a una organización que manejaría la prostitución en la zona, en especial, en los alrededores del hospital Alvarez.

Estos mismos vecinos sostienen que prostitutas y travestis ocupan hoteles familiares como albergues transitorios y pagan cinco pesos la hora para tener relaciones sexuales con sus clientes allí, lo que está prohibido.

Por las mismas denuncias se supo que existirían numerosas mujeres indocumentadas, en su mayoría extranjeras, que serían explotadas sexualmente por hombres que hacen las veces de proxenetas.

Lo cierto es que en los próximos días los vecinos de Flores se reunirán con funcionarios de las comisarías 38a. y 50a. para buscar una salida a la tediosa situación que los aqueja: el ejercicio de la prostitución delante de las casas familiares, cerca de los colegios y a toda hora del día.

Por Pablo TominoDe la Redacción de LA NACION

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